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El increíble desenlace de la historia de los estadios de béisbol en Sonora

El increíble desenlace de la historia de los estadios de béisbol en Sonora

Por Demian Duarte.

Importante y sobre todo interesante el desenlace que tiene la historia del segundo y al parecer último intento por vender al sector privado y destruir los estadios Héctor Espino y Tomas Oroz Gaytán, que desde la administración de Guillermo Padrés Elías fueron considerados por el estado como bienes inmuebles que se podrían rematar a fin de atender la situación financiera particular del Isssteson.

He escuchado de todo al respecto, desde que los bienes son para remediar los males, hasta esa tesis de que al estar en desuso, se requiere destruir lo viejo para dar paso a lo nuevo e incluso teorías descabelladas que comparan el proyecto de destruirlos y construir otros nuevos (cosa que ya se hizo) con el proceso que viven organizaciones deportivas en Estados Unidos, como los Yankees de Nueva York o los Halcones de Atlanta, que son multimillonarias, pero que además al destruir y construir sus instalaciones no han invertido un peso de recursos públicos, es decir han sacado el dinero de su bolsa, porque los propietarios de esos equipos le apuestan al confort de sus fans, pero también al valor que le da a sus organizaciones el tener las instalaciones más modernas del deporte en ese país.

Lo curioso es que nadie cuenta la historia de los Chicago Cubs, o los Boston Red Sox o los Green Bay Packers, que le apuestan a mantener sus viejos estadios, porque son símbolos del deporte e íconos de sus ciudades, pero que además son propiedad de los ciudadanos, al haber sido construidos con dinero público.

Esta segunda situación es el caso de los estadios de Hermosillo y Cajeme, son íconos del deporte, en este caso del béisbol que en Sonora representa mucho más que bates y pelotas, pues es historia viva y orgullo, pero además son resultado de la inversión de recursos públicos, por lo que el estado no puede simplemente vender un bien de interés público, pagado con el dinero de todos los ciudadanos, para atender una situación particular sobre las finanzas de un instituto como el Isssteson, pensado para beneficio de los trabajadores al servicio del estado y su fondo de pensiones (donde por cierto ya sabe usted los culpables del quebranto son un grupo de bribones que torcieron la Ley para cobrar pensiones millonarias a costillas de todos los demás derechohabientes).

Existía de parte del gobierno de Claudia Pavlovich la determinación de vender esos estadios, buscaban con ello atender parte de la deuda del Isssteson y se pretendió poner los cosos deportivos en manos de inversionistas privados, que ya tenían maquetas de proyectos inmobiliarios, centros de convenciones, malls comerciales y torres de departamentos.

Se trataba pues de un proyecto muy lucrativo, que se haría a raíz de vender inmuebles con gran historia, ciertamente en desuso en estos momentos, pero que forman parte de la cultura y orgullo del sonorense. Y de hecho hay 2 preguntas obligadas aquí: ¿Por qué se dejaron caer esos inmuebles presas del deterioro de la intemperie y la falta de mantenimiento? y ¿Cuánto se esperaba obtener de su venta?

En esta historia por cierto también tuvieron su parte el presidente municipal de Cajeme, Sergio Pablo Mariscal pidiendo no se vendiera y se reutilizará el Estadio Tomas Oroz y la diputada María Dolores del Río Sánchez, quien en todo momento se opuso a los planes de vender ambos estadios e incluso logró que el Congreso del Estado tomara un punto de acuerdo exhortando al gobierno de Sonora a no hacerlo.

Me tocó por cierto la ocasión de encontrarme de frente con el desenlace de la historia al acudir a la rueda de prensa de Andrés Manuel López Obrador el viernes 2 de mayo, al plantearle un agradecimiento al jefe del Ejecutivo a titulo personal y de miles de sonorenses que respaldan la decisión de no vender los estadios, pues me entere días atrás de su intervención primero por contacto directo con la gobernadora y posteriormente con una carta de intención que se dirigió a la mandataria, donde Edgar González comisionado del gobierno federal para impulsar el béisbol e incluso el Secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo intervinieron y acabaron junto con el presidente López Obrador de tomar un acuerdo con Claudia Pavlovich, de modo que se cede el control de los inmuebles a la federación, por lo que a cambio el gobierno de Sonora recibirá un monto de dinero del que no se ha hablado a la fecha en cantidad, pero que sí se sabe se inyectará de manera directa al fondo de pensiones del Isssteson.

“Lo de los estadios de béisbol se está definiendo y buscamos la manera de utilizar los espacios de los estadios, sin dejarlos de ocupar para el deporte, pero como son terrenos grandes en Obregón y Hermosillo, podemos construir algo de modo que podamos recuperar recursos de lo que se va a invertir”, anotó en su oportunidad el presidente.

Para abonar al final feliz de esta historia, el presidente López Obrador se reunió la mañana de este lunes con el comisionado de MLB Rob Manfred para definir parte de la estrategia para impulsar al béisbol y desarrollar un semillero de deportistas profesionales en escuelas especiales para enseñar e impulsar la práctica de ese deporte y en paralelo la gobernadora Pavlovich dijo en entrevista que la federación tiene la intención hacer de los estadios Héctor Espino y Tomas Oroz 2 de esas academias del llamado programa “ProBeis”.

Por supuesto que hay cosas por definir todavía, una en especial es el monto que la federación le paga al gobierno de Sonora por la propiedad de los estadios, la segunda es el proyecto ejecutivo que se desarrollará en esos terrenos, pues aunque quedó claro que no se destruirán los inmuebles, se sabe que parte del espacio en donde están asentados se reutilizará para otros proyectos, como el salón de la fama de la Liga Mexicana del Pacífico en Hermosillo y otros planes que me dijo el presidente López Obrador permitirán tener algo de dinero en retorno para suplir los recursos que se destinarán al Isssteson.

Sin embargo debo decir que se trata de un buen desenlace que deja a todas las partes contentas, pues el estado obtuvo los recursos que necesitaba, los ciudadanos y la afición mantenemos nuestra historia e identidad y el presidente de la República obtiene 2 de sus escuelas de béisbol y además se cuelga una medalla invaluable ante la afición y ciudadanos de Hermosillo, Ciudad Obregón y todo Sonora

Correspondencia a demiandu1@me.com

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